miércoles, 20 de enero de 2010

Nuevamente sentado en el lugar donde había comenzado, creyó podría estar tranquilo ahora… Pero ya sabemos, a estas alturas, que eso es prácticamente imposible, así que
-Hola, Samuel.- un muchacho rubio de peinado pseudo-alternativo se sienta a su lado, con Sam dirigiéndole una mirada expectante, no sabiendo a qué atenerse. Entonces el muchacho se aproxima más a él y, sacando la lengua, le lame todo el costado izquierdo de la cara. Sam casi explota de rabia, y se aparta bruscamente
-¡¿Qué diablos te pasa?!- y antes de prevenirlo, un par de manos le cogen el cuello y lo aprisionan contra la pared. Las manos pertenecen a Gaspar.
-¿Qué ocurre, Samuel?-ironiza- ¿No nos das más cariño?- tirándole besos. Sam no puede respirar, y poco a poco se asfixia. Intenta forcejear, pero pierde el conocimiento. Y de pronto…
-¡SUÉLTALO!- Se oye, estruendosa, la orden. Es Alex. Gaspar le libera, y Sam cae como saco de papas al suelo. Entonces, como lavándose las manos, Gaspar las alza, mientras comienza a alejarse.
-Nah… Ya nos íbamos, de todas maneras…
-¡Ya, lárguense!- los amedrenta-, ¡y más vale que esté vivo!- se arrodilla junto a Sam y lo levanta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario