jueves, 24 de septiembre de 2009

Cuando elevó la vista, sentado donde estaba, lo encontró.
-Steve, ¿qué…?

-Explícate- le increpa. Luego se sienta junto a él, y continúa- ¿No crees que…, que tu padre merecía una tumba más “digna”?

-¿Qué?- intentando mantener la calma- ¿De qué estás hablando?

-Y ahora lo niegas- replica Steve, con un rostro despectivo.

-…¿A qué te refieres? –Entonces él lo coge de los hombros y, zamarreándolo
-¡Me refiero a que lo sé, Carmington! ¡Lo sé todo! –Sam se levanta como disparado por un rayo, apartando de un golpe las manos de Steve.

-¡MIENTES! ¡¿Cómo podrías tener siquiera una idea?!- casi fuera de sí.

-¡Porque te vi!- “¡¿Qué?!”, exclama para sus adentros

-Espera un momento, entonces… ¡Tú fuiste quien movió el cadáver de su sitio!- apuntándolo.

-Pero qué lento… Así como tú, también suelo pasear de noche, y fue cuando te sorprendí. Me extrañó ver al “niñito bueno” tan tarde afuera. Quise averiguar qué era lo que tan sospechosamente ocultabas… y cuando vi el interior de la bolsa…- se detiene, evidenciándose el gran impacto que aquella visión le había ocasionado.

“No puede ser…”, pensaba Samuel, con la expresión de pánico más grande que pudiesen imaginar, transpirando…, “No puede ser…” ¿Cómo era posible que de pronto su vida estuviera en manos de su peor enemigo? Pero entonces interrumpe sus pensamientos.

-Mas no te preocupes… No te delataré.

Sam, cambiando visiblemente su semblante a uno de notable asombro

-¿Qué? Y eso, ¿por qué?

-Soy consciente de los problemas que tenías con tu padre… Tú me lo contaste, ¿no lo recuerdas?- mirándolo fijamente a los ojos- Cuando éramos amigos…- y dicho esto, se marcha, colocando su mano izquierda en una posición particular, uniendo los dedos medio y anular. Sam lo nota, y luego de esbozar una pequeña sonrisa, comenta para sí


-Entonces sí se acuerda…

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