El funeral fue ese fin de semana. No podía explicar su descontento al verla llegar…: Carolina, la amante de su padre. O bueno… su ex amante; Ella, una de las primeras y principales causas del desmoronamiento que padeció su familia, ¿cómo se atrevía siquiera a aparecer allí? ¿A mostrar la cara? Con su madre presente…, claro que ella no la conocía. No sabía quién era…, ni tampoco le interesó demasiado averiguarlo. A él sí le interesaba. Le afectaba de sobremanera que la verdad nunca se supiera. Todo, en realidad, había muerto con su padre…
Transcurrieron semanas, y creyó que todo, poco a poco, se había olvidado, cuando…
-¿Qué?- exclama Sam a su madre- ¿Un sospechoso?
-Sí…-decaída.
-¿Quién?
-Una tal Carolina Thompson…- Sam se desmorona. ¡No podía ser! ¡Ella! ¿Por qué debía ser ella?... Delatada por vecinas chismosas que la vieron repetidas veces con su padre, los cargos son el de homicidio premeditado y… No puede escuchar bien lo que le dice… Estaba…- ¿Por qué estás tan sorprendido?
El juicio sería el viernes por la mañana. Estaban recién a Lunes…, pronto Martes. Habría que esperar tres días más.
Momentos después, estaba sentado en su habitación, cuando de pronto vio la oportunidad, formando una plena y extensa sonrisa en su rostro… ¡Ya sabía lo que haría! ¡Era perfecto!
Como una revelación… ¡Casi como una iluminación!

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