A la mañana siguiente, se encuentra sentado en una silla, frente a un escritorio. Tras el mismo hay un hombre observándole, con los dedos entrecruzados y los codos sobre el mueble. La placa sobre él dice “Dr. Fisher”. Sam comienza a juguetear con unas canicas de metal que, al impulsarse, chocan entre sí hasta que, transcurridos 15min de silencio, se miran.
-¿Qué pasa?- inicia el doctor.
-Nada.
-¿Cuarenta y cinco cortes en los brazos no son nada?
-No me pasa nada.
-De ser ése el caso, no estarías aquí. ¿Sabes por qué estás aquí?
-No…
-Te encerraron por asesinar a tu padre- a Sam le da un tic en un ojo-, y luego intentar suicidarte. Sin mencionar tu agresivo comportamiento de ayer. ¿Aún piensas que no pasa nada?
-…
-¿Hay algo de lo que quieras hablar?
-…No.
Transcurrieron 45 largos minutos, hasta que la hora de atención acabó. Sam no había exhalado más que monosílabos y respondido con puntos suspensivos…, nada. En definitiva, NADA.
-¿Cómo te sientes hoy?
-No hay diferencia alguna. Estoy bien.
-Iluso. Si estuvieras bien, yo no estaría aquí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario