Nuevamente tendido en su camarote, lentamente despierta para sentir el punzante, ardiente dolor en su columna. Se retuerce e incorpora.
-¡Mi espalda!- sobándose-. ¿Qué pasó?
-¿Realmente lo quieres saber?- Sam escucha unos suaves aplausos provenientes de Alex que, acto seguido, le lanza un pañuelo para que limpie toda la sangre que tiene encima.- Te aplaudo, Samuel- apoyado en una pared-, lo que hiciste me dejó… con la boca abierta- Sam retira los parches de su rostro, ya inservibles -. Pero me preocupas.
Luego observa sus manos, cubiertas de sangre seca, extrañado.
-¿De quién es esta sangre? ¿También mía?- pero no hay heridas.
-¡Caramba! ¡Sí que no te acuerdas de nada!- exclama Alex, emocionado.- Esa sangre no es sino de Cristóbal.
-¿Cristóbal?
-Ya sabes, el tipo gordo que acompaña a Gaspar- continúa Alex, sin salir de su entusiasmo. Entonces todo retorna a la memoria de Sam, y comienza a sentirse terrible.- Y déjame decirte, Samuel, que estuviste ¡increíble! Ya era hora de que alguien los colocara en su lugar…- entonces, cambiando la que tenía por una expresión de protección- Pero fuera de eso, de todos modos me preocupas. No eras tú en esos momentos- Sam observa sus manos, con vergüenza.-… Te convertiste en un completo y brutal animal… ¡casi asesino! Pero puedo ver que no eres así en realidad…- mirándolo fijamente, escrutador- Simplemente no eras tú, ¿me equivoco?
Es entonces cuando aparece el guardia.
-Carmington, visitas.- queda atónito. Al irse retirando, Alex le comenta
-Ahora sólo tendrás que soportar un poco más el dolor de espalda… Los choques que te dieron dejaron feas quemaduras.
Sam voltea a mirarlo, y le sonríe, levantando el pulgar de la mano izquierda, en buena señal.
Ya afuera, piensa. Visitas, ¿a él? ¿A quién se le había ocurrido ir a verlo? Mas fue la última persona en quien hubiera podido pensar, la que apareció. Y, aproximándose rápidamente, coge el teléfono de la cabina.
-¿Steve?
domingo, 28 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
Sam sigue sujeto de la pared, tocándose con una mano la boca, sangrante… El parche en su mejilla se encuentra manchado, y observa la sangre escurrir entre sus dedos… furioso. Se yergue, y mira a Gaspar, desafiante. Él provoca
-¿Qué? ¿Qué piensas hacer al respecto?
Samuel, sonriente, coloca una mano sobre el hombro de Gaspar.
-¿Qué qué pienso hacer al respecto?
A los pocos segundos había deslizado la mano hasta la de Gaspar, torciéndole el brazo hacia atrás, y él grita
-¡Atácalo, maldita sea, Chris!- el aludido se prepara a lanzarse sobre Sam para darle un golpe con el puño, pero él lo detiene y, haciendo los movimientos correctos, le fractura la muñeca, ocasionándole una mueca de intenso dolor.
-¿Qué está pasando aquí?- piensa Alex. Está anonadado, no puede creer lo que ve-. ¡Es sorprendente!
Inmediatamente Sam devuelve el golpe, derribándolo y subiéndosele encima, tras lo que comienza a pegarle ininterrumpidamente.
-¡Samuel, detente!- pero no escucha- ¡Lo vas a matar!
Sam responde para sí, “¿Y qué?”, pero a los segundos siente el choque en su espalda que lo deja casi instantáneamente inconsciente.
-¿Qué? ¿Qué piensas hacer al respecto?
Samuel, sonriente, coloca una mano sobre el hombro de Gaspar.
-¿Qué qué pienso hacer al respecto?
A los pocos segundos había deslizado la mano hasta la de Gaspar, torciéndole el brazo hacia atrás, y él grita
-¡Atácalo, maldita sea, Chris!- el aludido se prepara a lanzarse sobre Sam para darle un golpe con el puño, pero él lo detiene y, haciendo los movimientos correctos, le fractura la muñeca, ocasionándole una mueca de intenso dolor.
-¿Qué está pasando aquí?- piensa Alex. Está anonadado, no puede creer lo que ve-. ¡Es sorprendente!
Inmediatamente Sam devuelve el golpe, derribándolo y subiéndosele encima, tras lo que comienza a pegarle ininterrumpidamente.
-¡Samuel, detente!- pero no escucha- ¡Lo vas a matar!
Sam responde para sí, “¿Y qué?”, pero a los segundos siente el choque en su espalda que lo deja casi instantáneamente inconsciente.
viernes, 5 de marzo de 2010
Se incorporó rápidamente en la cama que estaba, sintiendo un inmediato resentimiento en todo el cuerpo por el esfuerzo indebido.
Vio que sus brazos estaban vendados hasta el codo y, retirándose el oxígeno de la nariz, se preguntó, “¿Qué… demonios?”. Hasta que, de golpe, todo volvió a su memoria, y desesperó.
“Estoy… ¿VIVO? ¡¿Cómo pasó?!”
Es entonces cuando entra un oficial al cuarto de hospital donde se encontraba.
-Ya despertaste- y, cogiéndolo del cuello de la bata, lo jala-. ¡Andando!
Y así fue como pronto estuvo de vuelta en el “Purgatorio”… Le pareció incluso peor que la primera vez.
Todos al interior ya se habían enterado del incidente, y le miraban con cara de pocos amigos. Sólo Alex corre hacia él al verlo.
-¡Sam!-cogiéndolo de los hombros-, ¿estás bien?¿Qué ocurrió?- preocupado. Pero él sólo se limitó a responder, con el alma ida.
-Nada… importante.
Y, casi inmediatamente, recibe un puñetazo en la mejilla derecha, que lo deja contra la pared. Alex se encoleriza.
-¡¿Qué demonios les sucede ahora?!
Es Gaspar que, quizás igual o más enojado, reclama
-Ese idiota- el idiota es Sam-… ¡Por culpa de ese idiota confiscaron todas nuestras armas, las que teníamos ocultas! ¡Y las va a pagar!
Vio que sus brazos estaban vendados hasta el codo y, retirándose el oxígeno de la nariz, se preguntó, “¿Qué… demonios?”. Hasta que, de golpe, todo volvió a su memoria, y desesperó.
“Estoy… ¿VIVO? ¡¿Cómo pasó?!”
Es entonces cuando entra un oficial al cuarto de hospital donde se encontraba.
-Ya despertaste- y, cogiéndolo del cuello de la bata, lo jala-. ¡Andando!
Y así fue como pronto estuvo de vuelta en el “Purgatorio”… Le pareció incluso peor que la primera vez.
Todos al interior ya se habían enterado del incidente, y le miraban con cara de pocos amigos. Sólo Alex corre hacia él al verlo.
-¡Sam!-cogiéndolo de los hombros-, ¿estás bien?¿Qué ocurrió?- preocupado. Pero él sólo se limitó a responder, con el alma ida.
-Nada… importante.
Y, casi inmediatamente, recibe un puñetazo en la mejilla derecha, que lo deja contra la pared. Alex se encoleriza.
-¡¿Qué demonios les sucede ahora?!
Es Gaspar que, quizás igual o más enojado, reclama
-Ese idiota- el idiota es Sam-… ¡Por culpa de ese idiota confiscaron todas nuestras armas, las que teníamos ocultas! ¡Y las va a pagar!
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