miércoles, 23 de diciembre de 2009

-Y yo me temo… que me niego.- entonces lo suelta y, enderezándose
-Mmm… Es una lástima. Digo, para tu hermana.- Sam, levantándose, queda helado.
-¿De qué hablas?- aún dándole la espalda.
-De que si te niegas, prácticamente la estarás matando. ¡Le haremos lo que queramos!- “Aralia…”, piensa Sam. Pero luego
-¡Mientes!- sonriendo repentinamente.
-¿Perdón?- pregunta el otro, extrañado.
-Digo que no tienes forma de saber NADA sobre mí- volteando hacia él, a la vez que sonríe nerviosamente-, ni mucho menos hacer NADA desde aquí, encerrado…- pero él responde, eliminando instantáneamente de su rostro la sonrisa.
-Tengo mis fuentes, Samuel- mirándose las uñas, para luego sonreírle-… y contactos.

Samuel suda frío… ¡Lo intentó!, pero… no pudo.
Aralia… Habían alcanzado su punto débil. Su pequeña hermanita, a quien quería, amaba tanto… Si algo le pasaba, simplemente no podría con la culpa. Él… tendría que sacrificarse.
-Nos vemos a la noche, “dulzura”- se despide el sujeto, burlesco.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Lamentablemente no hubo mucho que pudiera hacer… ¡Lo intentó! Pero…

-¡Oye, tú!- voltea hacia donde le llaman.
Se encontraba tranquilamente sentado en un banquillo, en el área de los comedores, cuando estos dos sujetos se le acercan, amenazantes.
-Con mi amigo venimos a hacerte una pequeña propuesta- sonriendo maliciosamente-; queremos reunirnos contigo esta noche, y darte la bienvenida que corresponde, conocernos mejor- entrecerrando los ojos-… si sabes a lo que me refiero.
Quien hablaba tenía un carácter dominante: de cabellera larga y uñas afiladas, se acompañaba de un hipopótamo calvo. Sam de levanta y retrocede
-¡Ja! ¿Qué te hace pensar que aceptaría? ¡De ninguna manera, maldito pervertido!
Mas tras esta “insolencia”, el sujeto calvo se adelanta y le propina un feroz golpe en la mejilla que lo arroja al piso. Luego el primero se arrodilla junto a él y, jalándole del cabello, y con eso su cabeza hacia atrás, replica
-Me temo que no es una pregunta.