lunes, 22 de febrero de 2010

-Samuel, ¿qué haces? ¡Suelta eso!- pero él ha adoptado una expresión que borda en el descontrol, inmerso repentinamente dentro de sí mismo.
-No…- acariciando el filo con un dedo-, ahoras vas a callarte. ¡CÁLLATE!
-Tranquilízate- intentando avanzar hacia él, con las manos expuestas-, ten calma, por favor. ¿Qué piensas hacer?
Sam comienza a arremangarse la camisa, y con la misma expresión medio lunática responde
-Matarme, elementalmente… Debo acabar con todo esto.
-¡No, Sam, no, no lo hagas!- entonces Sam cae preso de ira, y exclama
-¡DIJE QUE TE CALLARAS!- colocando el cuchillo en su muñeca izquierda- ¡TODOS SE IRÁN AL INFIERNO!- desliza. Hay un breve segundo en que el tiempo pareciera congelarse, pudiendo ver la sangre saltar desde su muñeca, con Alex paralizado por la impresión. Coloca entonces el cuchillo en la otra muñeca-, ¡TODOS DE MÍ DESPUÉS!
“¡Se ha vuelto loco!”, exclama Alex para sus adentros.
Se cortaba repetitiva y profundamente en ambos brazos, comenzando a reír de manera estruendosa…, hasta que la pérdida de sangre fue demasiada. Cae apoyando su espalda contra el muro tras él, y su respiración, agitada, se fue entrecortando…
Estaba aún más pálido de lo normal. El eco del silencio repercutía en sus oídos, permitiéndole inclusive escuchar la propia sangre correr… Y el golpeteo metálico de las rejas, agitadas por Alex…, que gritaba.