Sam sigue sujeto de la pared, tocándose con una mano la boca, sangrante… El parche en su mejilla se encuentra manchado, y observa la sangre escurrir entre sus dedos… furioso. Se yergue, y mira a Gaspar, desafiante. Él provoca
-¿Qué? ¿Qué piensas hacer al respecto?
Samuel, sonriente, coloca una mano sobre el hombro de Gaspar.
-¿Qué qué pienso hacer al respecto?
A los pocos segundos había deslizado la mano hasta la de Gaspar, torciéndole el brazo hacia atrás, y él grita
-¡Atácalo, maldita sea, Chris!- el aludido se prepara a lanzarse sobre Sam para darle un golpe con el puño, pero él lo detiene y, haciendo los movimientos correctos, le fractura la muñeca, ocasionándole una mueca de intenso dolor.
-¿Qué está pasando aquí?- piensa Alex. Está anonadado, no puede creer lo que ve-. ¡Es sorprendente!
Inmediatamente Sam devuelve el golpe, derribándolo y subiéndosele encima, tras lo que comienza a pegarle ininterrumpidamente.
-¡Samuel, detente!- pero no escucha- ¡Lo vas a matar!
Sam responde para sí, “¿Y qué?”, pero a los segundos siente el choque en su espalda que lo deja casi instantáneamente inconsciente.
miércoles, 17 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Se incorporó rápidamente en la cama que estaba, sintiendo un inmediato resentimiento en todo el cuerpo por el esfuerzo indebido.
Vio que sus brazos estaban vendados hasta el codo y, retirándose el oxígeno de la nariz, se preguntó, “¿Qué… demonios?”. Hasta que, de golpe, todo volvió a su memoria, y desesperó.
“Estoy… ¿VIVO? ¡¿Cómo pasó?!”
Es entonces cuando entra un oficial al cuarto de hospital donde se encontraba.
-Ya despertaste- y, cogiéndolo del cuello de la bata, lo jala-. ¡Andando!
Y así fue como pronto estuvo de vuelta en el “Purgatorio”… Le pareció incluso peor que la primera vez.
Todos al interior ya se habían enterado del incidente, y le miraban con cara de pocos amigos. Sólo Alex corre hacia él al verlo.
-¡Sam!-cogiéndolo de los hombros-, ¿estás bien?¿Qué ocurrió?- preocupado. Pero él sólo se limitó a responder, con el alma ida.
-Nada… importante.
Y, casi inmediatamente, recibe un puñetazo en la mejilla derecha, que lo deja contra la pared. Alex se encoleriza.
-¡¿Qué demonios les sucede ahora?!
Es Gaspar que, quizás igual o más enojado, reclama
-Ese idiota- el idiota es Sam-… ¡Por culpa de ese idiota confiscaron todas nuestras armas, las que teníamos ocultas! ¡Y las va a pagar!
Vio que sus brazos estaban vendados hasta el codo y, retirándose el oxígeno de la nariz, se preguntó, “¿Qué… demonios?”. Hasta que, de golpe, todo volvió a su memoria, y desesperó.
“Estoy… ¿VIVO? ¡¿Cómo pasó?!”
Es entonces cuando entra un oficial al cuarto de hospital donde se encontraba.
-Ya despertaste- y, cogiéndolo del cuello de la bata, lo jala-. ¡Andando!
Y así fue como pronto estuvo de vuelta en el “Purgatorio”… Le pareció incluso peor que la primera vez.
Todos al interior ya se habían enterado del incidente, y le miraban con cara de pocos amigos. Sólo Alex corre hacia él al verlo.
-¡Sam!-cogiéndolo de los hombros-, ¿estás bien?¿Qué ocurrió?- preocupado. Pero él sólo se limitó a responder, con el alma ida.
-Nada… importante.
Y, casi inmediatamente, recibe un puñetazo en la mejilla derecha, que lo deja contra la pared. Alex se encoleriza.
-¡¿Qué demonios les sucede ahora?!
Es Gaspar que, quizás igual o más enojado, reclama
-Ese idiota- el idiota es Sam-… ¡Por culpa de ese idiota confiscaron todas nuestras armas, las que teníamos ocultas! ¡Y las va a pagar!
lunes, 22 de febrero de 2010
-Samuel, ¿qué haces? ¡Suelta eso!- pero él ha adoptado una expresión que borda en el descontrol, inmerso repentinamente dentro de sí mismo.
-No…- acariciando el filo con un dedo-, ahoras vas a callarte. ¡CÁLLATE!
-Tranquilízate- intentando avanzar hacia él, con las manos expuestas-, ten calma, por favor. ¿Qué piensas hacer?
Sam comienza a arremangarse la camisa, y con la misma expresión medio lunática responde
-Matarme, elementalmente… Debo acabar con todo esto.
-¡No, Sam, no, no lo hagas!- entonces Sam cae preso de ira, y exclama
-¡DIJE QUE TE CALLARAS!- colocando el cuchillo en su muñeca izquierda- ¡TODOS SE IRÁN AL INFIERNO!- desliza. Hay un breve segundo en que el tiempo pareciera congelarse, pudiendo ver la sangre saltar desde su muñeca, con Alex paralizado por la impresión. Coloca entonces el cuchillo en la otra muñeca-, ¡TODOS DE MÍ DESPUÉS!
“¡Se ha vuelto loco!”, exclama Alex para sus adentros.
Se cortaba repetitiva y profundamente en ambos brazos, comenzando a reír de manera estruendosa…, hasta que la pérdida de sangre fue demasiada. Cae apoyando su espalda contra el muro tras él, y su respiración, agitada, se fue entrecortando…
Estaba aún más pálido de lo normal. El eco del silencio repercutía en sus oídos, permitiéndole inclusive escuchar la propia sangre correr… Y el golpeteo metálico de las rejas, agitadas por Alex…, que gritaba.
-No…- acariciando el filo con un dedo-, ahoras vas a callarte. ¡CÁLLATE!
-Tranquilízate- intentando avanzar hacia él, con las manos expuestas-, ten calma, por favor. ¿Qué piensas hacer?
Sam comienza a arremangarse la camisa, y con la misma expresión medio lunática responde
-Matarme, elementalmente… Debo acabar con todo esto.
-¡No, Sam, no, no lo hagas!- entonces Sam cae preso de ira, y exclama
-¡DIJE QUE TE CALLARAS!- colocando el cuchillo en su muñeca izquierda- ¡TODOS SE IRÁN AL INFIERNO!- desliza. Hay un breve segundo en que el tiempo pareciera congelarse, pudiendo ver la sangre saltar desde su muñeca, con Alex paralizado por la impresión. Coloca entonces el cuchillo en la otra muñeca-, ¡TODOS DE MÍ DESPUÉS!
“¡Se ha vuelto loco!”, exclama Alex para sus adentros.
Se cortaba repetitiva y profundamente en ambos brazos, comenzando a reír de manera estruendosa…, hasta que la pérdida de sangre fue demasiada. Cae apoyando su espalda contra el muro tras él, y su respiración, agitada, se fue entrecortando…
Estaba aún más pálido de lo normal. El eco del silencio repercutía en sus oídos, permitiéndole inclusive escuchar la propia sangre correr… Y el golpeteo metálico de las rejas, agitadas por Alex…, que gritaba.
sábado, 30 de enero de 2010
De vuelta en la celda, y recostado sobre el camarote, Samuel de a poco va recuperando la conciencia.
-Samuel…- oye a lo lejos-, Samuel…- va abriendo los ojos-… ¡SAMUEL!- termina de llamar Alex. Samuel acaba de reaccionar, y se levanta abruptamente.
-¿Qué ocurrió? ¿Dónde está…?
-Calma, Samuel. Estás a salvo.
-No, no lo estoy- se tira de espaldas nuevamente a la cama, tapándose el rostro con ambas manos-. Oh, dios mío…
Y nunca más lo estaría.
El agobio… Aquella noche ni dormir podía, y se balanceaba sentado sobre su cama, abrazándose las rodillas, mirando al vacío…
-Samuel…-masculla Alex, somnoliento, asomándose desde arriba-, ¿qué haces despierto a esta hora?- Él le dirige primero una mirada triste, para luego encerrarse nuevamente en sí mismo, frunciendo el ceño. Alex baja y se sienta a su lado, intentando calmarlo. Pero las imágenes daban vueltas y vueltas en su cabeza… No sabía qué hacer…- Debieras tratar de dormir un poco. Sé que probablemente te sientes mal, pero…- Y cuando un objeto brillante llamó su atención, de pronto… lo supo.
Se levantó de un brinco y se dirigió a aquello.
-¡Hey! ¿Dónde vas?
Alex lo ve agacharse para luego levantarse… sosteniendo un afilado cuchillo entre las manos. Se asusta.
-Samuel…- oye a lo lejos-, Samuel…- va abriendo los ojos-… ¡SAMUEL!- termina de llamar Alex. Samuel acaba de reaccionar, y se levanta abruptamente.
-¿Qué ocurrió? ¿Dónde está…?
-Calma, Samuel. Estás a salvo.
-No, no lo estoy- se tira de espaldas nuevamente a la cama, tapándose el rostro con ambas manos-. Oh, dios mío…
Y nunca más lo estaría.
El agobio… Aquella noche ni dormir podía, y se balanceaba sentado sobre su cama, abrazándose las rodillas, mirando al vacío…
-Samuel…-masculla Alex, somnoliento, asomándose desde arriba-, ¿qué haces despierto a esta hora?- Él le dirige primero una mirada triste, para luego encerrarse nuevamente en sí mismo, frunciendo el ceño. Alex baja y se sienta a su lado, intentando calmarlo. Pero las imágenes daban vueltas y vueltas en su cabeza… No sabía qué hacer…- Debieras tratar de dormir un poco. Sé que probablemente te sientes mal, pero…- Y cuando un objeto brillante llamó su atención, de pronto… lo supo.
Se levantó de un brinco y se dirigió a aquello.
-¡Hey! ¿Dónde vas?
Alex lo ve agacharse para luego levantarse… sosteniendo un afilado cuchillo entre las manos. Se asusta.
miércoles, 20 de enero de 2010
Nuevamente sentado en el lugar donde había comenzado, creyó podría estar tranquilo ahora… Pero ya sabemos, a estas alturas, que eso es prácticamente imposible, así que
-Hola, Samuel.- un muchacho rubio de peinado pseudo-alternativo se sienta a su lado, con Sam dirigiéndole una mirada expectante, no sabiendo a qué atenerse. Entonces el muchacho se aproxima más a él y, sacando la lengua, le lame todo el costado izquierdo de la cara. Sam casi explota de rabia, y se aparta bruscamente
-¡¿Qué diablos te pasa?!- y antes de prevenirlo, un par de manos le cogen el cuello y lo aprisionan contra la pared. Las manos pertenecen a Gaspar.
-¿Qué ocurre, Samuel?-ironiza- ¿No nos das más cariño?- tirándole besos. Sam no puede respirar, y poco a poco se asfixia. Intenta forcejear, pero pierde el conocimiento. Y de pronto…
-¡SUÉLTALO!- Se oye, estruendosa, la orden. Es Alex. Gaspar le libera, y Sam cae como saco de papas al suelo. Entonces, como lavándose las manos, Gaspar las alza, mientras comienza a alejarse.
-Nah… Ya nos íbamos, de todas maneras…
-¡Ya, lárguense!- los amedrenta-, ¡y más vale que esté vivo!- se arrodilla junto a Sam y lo levanta.
-Hola, Samuel.- un muchacho rubio de peinado pseudo-alternativo se sienta a su lado, con Sam dirigiéndole una mirada expectante, no sabiendo a qué atenerse. Entonces el muchacho se aproxima más a él y, sacando la lengua, le lame todo el costado izquierdo de la cara. Sam casi explota de rabia, y se aparta bruscamente
-¡¿Qué diablos te pasa?!- y antes de prevenirlo, un par de manos le cogen el cuello y lo aprisionan contra la pared. Las manos pertenecen a Gaspar.
-¿Qué ocurre, Samuel?-ironiza- ¿No nos das más cariño?- tirándole besos. Sam no puede respirar, y poco a poco se asfixia. Intenta forcejear, pero pierde el conocimiento. Y de pronto…
-¡SUÉLTALO!- Se oye, estruendosa, la orden. Es Alex. Gaspar le libera, y Sam cae como saco de papas al suelo. Entonces, como lavándose las manos, Gaspar las alza, mientras comienza a alejarse.
-Nah… Ya nos íbamos, de todas maneras…
-¡Ya, lárguense!- los amedrenta-, ¡y más vale que esté vivo!- se arrodilla junto a Sam y lo levanta.
domingo, 10 de enero de 2010
A la mañana siguiente, no tenía fuerzas siquiera para despertar, o levantarse.
-¡Bien, señoritas!- grita un guardia- ¡A las duchas!
Y no era por razón obscena alguna, sino por el evidente golpe que acababa de recibir…
-¿Qué?- dirigiéndose a Samuel-, ¿acaso no me oíste?- Saca su luma y, al no ver reacción alguna en él, lo golpea- ¡De pie, AHORA!
Y antes de que pueda golpearlo de nuevo, Alex se interpone.
-¡Diablos, Clive, cálmate!
-Conoces las reglas, McGregor- replica él-, mejor dile a tu amigo que se apresure.
Alex se dirige a Samuel y lo sacude
-¿Qué demonios te sucede, Sam? Debes levantarte YA.
-Sí, ya voy…- responde, abriendo un ojo. Alex se extraña al descubrir que tiene un rasguño en el pómulo derecho-. Vamos.
Caminando por el pasillo,
-¿Qué te pasó en la cara?
-Nada importante- contesta Sam, cortante.
El uniforme que los encarcelados debían usar consistía en un pantalón que a Samuel le quedaba holgado, una polera blanca y encima una camisa del mismo material y color que el pantalón. Una vez en las duchas, al quitarse la camisa, Alex se percata de las manchas en la polera de Sam.
-Tienes rojo también ahí, ¿qué ocurre?- y él, mirando al piso, responde
-Es difícil de explicar…
Ya desnudos y todos en las duchas, Samuel deja ver un cuerpo completamente arañado, de cabeza a pies, bajo la mirada preocupada de su compañero…, “¿Qué rayos le había pasado?”
-¡Bien, señoritas!- grita un guardia- ¡A las duchas!
Y no era por razón obscena alguna, sino por el evidente golpe que acababa de recibir…
-¿Qué?- dirigiéndose a Samuel-, ¿acaso no me oíste?- Saca su luma y, al no ver reacción alguna en él, lo golpea- ¡De pie, AHORA!
Y antes de que pueda golpearlo de nuevo, Alex se interpone.
-¡Diablos, Clive, cálmate!
-Conoces las reglas, McGregor- replica él-, mejor dile a tu amigo que se apresure.
Alex se dirige a Samuel y lo sacude
-¿Qué demonios te sucede, Sam? Debes levantarte YA.
-Sí, ya voy…- responde, abriendo un ojo. Alex se extraña al descubrir que tiene un rasguño en el pómulo derecho-. Vamos.
Caminando por el pasillo,
-¿Qué te pasó en la cara?
-Nada importante- contesta Sam, cortante.
El uniforme que los encarcelados debían usar consistía en un pantalón que a Samuel le quedaba holgado, una polera blanca y encima una camisa del mismo material y color que el pantalón. Una vez en las duchas, al quitarse la camisa, Alex se percata de las manchas en la polera de Sam.
-Tienes rojo también ahí, ¿qué ocurre?- y él, mirando al piso, responde
-Es difícil de explicar…
Ya desnudos y todos en las duchas, Samuel deja ver un cuerpo completamente arañado, de cabeza a pies, bajo la mirada preocupada de su compañero…, “¿Qué rayos le había pasado?”
viernes, 1 de enero de 2010
Maldita sea… ¡No podía creerlo! ¿Realmente pasaría? ¿A él? ¿Esto? ¡¿A él?!
-¿Samuel? ¿Qué sucede?
-¿Quién es él, Alex?- apuntando al tipo que acabara de marcharse con la mirada.
-Se llama Gaspar. El apellido no lo tengo claro, pero puedo asegurarte que es un imbécil… Está pronto a cumplir los 18. No es un sujeto con el cual sea buena idea entrometerse, y siempre se acompaña de su colega, Chris. Esperemos no te haya echado el ojo- Demasiado tarde-. ¿Sam?... ¿Samuel?
Y, antes de darse cuenta siquiera, había anochecido, y habían enviado a todos los reos a sus celdas, incluidos ellos. Estaba tan asustado…
Acostado en su cama, sin poder conciliar el sueño, cuando
-Hey… Samuel…- oye a sus espaldas. Se incorpora y voltea rápidamente, antes de petrificarse al ver a Gaspar junto a su compañero-. Ya es hora.
-¿Samuel? ¿Qué sucede?
-¿Quién es él, Alex?- apuntando al tipo que acabara de marcharse con la mirada.
-Se llama Gaspar. El apellido no lo tengo claro, pero puedo asegurarte que es un imbécil… Está pronto a cumplir los 18. No es un sujeto con el cual sea buena idea entrometerse, y siempre se acompaña de su colega, Chris. Esperemos no te haya echado el ojo- Demasiado tarde-. ¿Sam?... ¿Samuel?
Y, antes de darse cuenta siquiera, había anochecido, y habían enviado a todos los reos a sus celdas, incluidos ellos. Estaba tan asustado…
Acostado en su cama, sin poder conciliar el sueño, cuando
-Hey… Samuel…- oye a sus espaldas. Se incorpora y voltea rápidamente, antes de petrificarse al ver a Gaspar junto a su compañero-. Ya es hora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

